El Super Bowl volvió a colocarse en el centro del debate político y cultural en Estados Unidos antes de su próxima edición. Declaraciones recientes de un asesor del Departamento de Seguridad Nacional confirmaron la presencia de agentes migratorios durante el evento y desataron una fuerte polémica pública.
El asesor Corey Lewandowski afirmó que ICE operará durante el Super Bowl y advirtió que el evento no ofrecerá ningún tipo de refugio a personas en situación migratoria irregular. Sus declaraciones se difundieron mientras crece la expectativa por el espectáculo de medio tiempo programado para 2026 en California.
Super Bowl genera tensión por migración y cultura
Lewandowski también criticó la elección de Bad Bunny como artista principal del espectáculo de medio tiempo. Aseguró que la decisión resulta divisiva y cuestionó que la NFL eligiera a un intérprete que ha sido crítico del sistema político estadounidense.
El Super Bowl se celebrará en el Levi’s Stadium de Santa Clara y reunirá a una audiencia global superior a los 130 millones de espectadores. En ese contexto, el anuncio sobre la presencia de ICE elevó la preocupación de organizaciones civiles y sectores de la comunidad latina.
Por otro lado, el cantante puertorriqueño ha explicado públicamente que su postura no responde a rechazo hacia Estados Unidos. Ha señalado que sus críticas se centran en la situación política de Puerto Rico y en el temor que generan los operativos migratorios entre sus seguidores.
Impacto social y postura del gobierno federal
Funcionarios federales defendieron la presencia de ICE como parte de una estrategia de seguridad nacional. Asimismo, reiteraron que las operaciones migratorias continuarán en espacios públicos y privados sin excepciones.
En consecuencia, el Super Bowl dejó de ser solo un evento deportivo y se convirtió en un reflejo de tensiones más amplias sobre identidad, migración y cultura popular. La controversia también evidenció divisiones políticas en torno al papel de artistas latinos en escenarios de alcance global.
El espectáculo de medio tiempo durará trece minutos y marcará uno de los momentos televisivos más vistos del año, mientras el debate migratorio sigue creciendo a su alrededor.