La huelga en Kaiser Permanente se prolonga y ya afecta a miles de pacientes en California y Hawái. Más de 31,000 trabajadores de salud mantienen un paro indefinido que interrumpe cirugías, tratamientos y citas médicas.
El conflicto comenzó el 26 de enero y marca la primera vez que integrantes de United Nurses Associations of California abandonan labores. El sindicato exige mejores salarios y condiciones de personal, mientras la empresa sostiene que su propuesta es competitiva y sostenible.
Huelga en Kaiser presiona negociaciones y servicios médicos
Las partes retomaron conversaciones tras semanas de estancamiento, aunque no se vislumbra un acuerdo inmediato. El sindicato demanda un aumento salarial de 25% en cuatro años, argumentando que la inflación erosionó ingresos desde el contrato firmado en 2021.
Kaiser propone un incremento de 21.5% en el mismo periodo y afirma que puede absorber ese costo sin elevar primas a sus miembros. La compañía también señala que usar reservas financieras para nómina sería irresponsable.
Además, trabajadores denuncian incumplimientos en acuerdos de personal que impactan la atención al paciente. La empresa rechaza esas acusaciones y afirma que implementó planes de contingencia para mantener servicios.
Pacientes sienten efectos de la protesta
En distintos centros médicos, usuarios reportaron cancelaciones de quimioterapias, retrasos en cirugías y largas filas en farmacias y laboratorios. Fotografías compartidas en redes muestran esperas prolongadas y reorganización de personal temporal.
Kaiser atiende a más de 9 millones de pacientes en California y es el mayor empleador privado del estado. La magnitud del paro subraya la relevancia del sistema en la vida diaria de millones de familias.
Mientras tanto, el sindicato sostiene que la mejora salarial permitirá retener talento y reforzar la calidad del servicio. La compañía reportó utilidades netas de 12.9 mil millones de dólares en 2024 y 9.3 mil millones el año pasado, cifras que el gremio cita como evidencia de capacidad financiera.
La negociación continúa bajo presión pública y con el sistema de salud operando en modo de contingencia.