Los Padres de San Diego enfrentan una baja importante en su rotación de abridores. Michael King decidió ejercer su cláusula de salida y regresar a la agencia libre, pese a tener garantizados 53 millones de dólares por las próximas dos temporadas.
El lanzador derecho, que se consolidó como una de las principales figuras del equipo, buscará un nuevo contrato después de completar una destacada campaña de 2026. Jon Heyman, periodista de New York Post y MLB Network, fue el primero en informar sobre su decisión.
Michael King apuesta por un nuevo contrato en Grandes Ligas
El pitcher había firmado un acuerdo de 75 millones de dólares por tres temporadas durante el periodo de agencia libre previo a la campaña de 2026.
Sin embargo, el contrato incluía opciones para terminar anticipadamente su relación con el club. Al ejercer una de esas cláusulas, el estadounidense renunció al dinero que tenía pendiente y volvió al mercado de jugadores disponibles.
Durante la temporada regular, registró 12 victorias, 10 derrotas y una efectividad de 3.21 en 32 aperturas, números que respaldan su posición entre los abridores más atractivos de la agencia libre.
Su rendimiento también destacó en la postemporada. Participó en tres encuentros entre la Serie de Comodines contra los Cachorros de Chicago y la Serie Divisional frente a los Cerveceros de Milwaukee.
En esas apariciones acumuló 14 entradas, consiguió una victoria y terminó con una efectividad de apenas 0.64.
Padres podrían perder a otros jugadores importantes
La salida de King ocurre mientras San Diego enfrenta otras decisiones relacionadas con su plantilla para la próxima temporada.
Entre los peloteros que aparecen en la agencia libre figuran los relevistas Adrián Morejón, Jason Adam y Casey Mize, además del abridor Walker Buehler.
También están disponibles el jugador de cuadro Ty France, Austin Hays, quien tuvo mayor participación como bateador designado, y el jardinero Ramón Laureano, que figuraba en la lista de lesionados.
Originario de Rochester, Nueva York, Michael King cumplirá 32 años durante la próxima temporada, que representará su novena campaña en las Grandes Ligas.
Su decisión abre la posibilidad de negociar un contrato diferente, mientras los Padres deberán evaluar cómo cubrir el espacio que deja uno de sus lanzadores más destacados.